Una vez que el obstetra lo autorice, entre 30 y 40 días por lo general, dependiendo si se tuvo un parto por vía baja o por cesárea, podrá comenzar con la realización de actividad física en forma gradual.
Hay que recordar que el abdomen se va deshinchando lentamente durante el primer mes, el útero vuelve a su lugar durante los cuatro primeros meses y las caderas tardan entre 8 y 9 meses en reacomodarse, así que deberán retomar la actividad sin sobre exigencias, y sin desanimarse.
Antes de empezar con clases de gimnasia en centros especializados, se pueden realizar caminatas al aire libre, las cuales pueden tener una duración de entre 15 o 30 minutos, y son recomendables para oxigenarse y cambiar el humor, caminar erguida con los brazos al costado del cuerpo, y mirando al frente.
Luego proceder con los ejercicios de fuerza, y combinarlos con ejercicios que ayuden a tonificar los músculos de los brazos, los hombros, el pecho, las piernas, y los glúteos.
Para fortalecer los abdominales, el trabajo debe ser progresivo, a través de la utilización del método hipopresivo. Esta técnica ayuda a reducir el perímetro abdominal aportando mejoras estéticas, posturales y funcionales, es una excelente prevención para todo tipo de hernias (inguinales, abdominales, crurales, vaginales) y muy eficaz para prevenir edemas y, piernas pesadas, y evitar lesiones articulares y musculares.
Finalizar la rutina con el estiramiento, ayuda a evitar contracturas y dolores futuros, relajar la columna, los isquiotibiales, los glúteos, el tronco y la zona del cuello.
La práctica regular de actividad física ayuda a evitar el prolapso, la incontinencia urinaria y una posible depresión post parto









